Hace unos meses tuvimos la oportunidad de participar en un proyecto muy especial: la manipulación de los protagonistas del cortometraje Nano y Choco. Los amigos de verdad nunca te abandonan, impulsado por la Fundación porqueViven.
En este trabajo nos sumamos como titiriteros y manipuladores, dando movimiento y presencia a los personajes que sostienen la historia. Un proceso delicado, donde cada gesto debía acompañar un relato profundamente humano: el de los niños con enfermedades incurables y el de sus familias, para quienes el acompañamiento y el cuidado cotidiano se vuelven esenciales.
El cortometraje nace para visibilizar la realidad de los cuidados paliativos pediátricos y recordar que, cuando no es posible curar, todavía queda mucho por hacer: cuidar, acompañar y llenar de vida cada momento compartido. La labor de la fundación se centra precisamente en ofrecer apoyo integral —físico, emocional y social— a niños y familias durante todo el proceso, trabajando para que el tiempo vivido sea tiempo con sentido.
Como titiriteros, creemos profundamente en la capacidad de los objetos y los personajes para hablar de aquello que a veces resulta difícil nombrar. Participar en este proyecto ha sido una experiencia artística y humana que nos recuerda por qué seguimos contando historias.
Os invitamos a conocer la labor de la fundación y a colaborar con su trabajo:
👉 https://porqueviven.org
👉 Descubrir el proyecto y apoyar su labor
Porque hay historias que necesitan ser contadas… y causas que necesitan ser acompañadas.











